5 razones por las que tu musica suena amateur
Si tu musica no logra ese sonido profesional, casi siempre es por una de estas 5 razones. Aqui te explico cuales son y como solucionarlas.
Si sientes que tu música todavía suena amateur, o que ya no suena tan principiante pero aún no llega a ese sonido profesional que escuchas en otras producciones, no estás solo. En el video de arriba te revelo las cinco claves más importantes que yo encuentro una y otra vez en producciones que suenan amateur, y cómo puedes mitigarlas. Aquí te dejo el resumen completo para que lo tengas a la mano.
Lograr un sonido profesional no es magia ni un secreto oculto. Es un proceso: primero identificar cuáles son los caminos que deberías tomar, cuáles son las cosas que puedes evitar y, sobre todo, enfocarte en aquello que realmente funciona. Vamos a recorrer las cinco razones en el mismo orden del proceso de producción musical.
1. Problemas de composición
Antes de pensar en grabación, en equipo, en plugins o en mezcla, hay que revisar cómo está tu composición. No sabes la cantidad de canciones que me mandan para que las mezcle y en realidad tienen problemas desde la composición. La música es subjetiva, pero hay ciertos consensos y reglas que está comprobado que funcionan o que no funcionan.
- Letras forzadas: frases que se metieron a la fuerza en una sección y no cumplen con la métrica de la melodía, o melodías tan limitadas que no dejan acomodar bien las palabras. El resultado son canciones que suenan forzadas y difíciles de seguir.
- Estructuras sin sentido: hay estructuras que casi siempre funcionan (intro, verso, precoro, coro, un puente, una bajada, volvemos a subir y salimos). Puedes hacerles variaciones y meterle creatividad, pero por querer reinventar el hilo negro muchos terminan haciendo cosas que cansan al oído. El propósito principal no es que seas muy creativo, es que tu música funcione.
- Falta de feeling: a veces pareciera que el artista no está transmitiendo nada, como si hubiera agarrado cualquier progresión, aventado cualquier melodía y una letra encima. Esa música no jala gente, no proyecta y no impacta.
Si compones solo para ti, haz lo que quieras. Pero si quieres que más gente te escuche, te siga y tu música trascienda, tienes que adaptarte a lo que realmente funciona para la audiencia a la que te diriges.
2. Arreglos musicales saturados
Este es un error que se ve muchísimo. Queremos proyectar tanto que, cuando hablamos de una banda, todos quieren participar en todo momento: el baterista mete remates por todas partes, el guitarrista hace un atascadero de notas, el bajista sus figuras, el tecladista sus proyecciones y la voz un montón de réplicas. Cuando esas cosas no se controlan, la producción suena saturada, todo amontonado, y luego esperan que la mezcla lo arregle. La única forma de solucionarlo suele ser mutear muchas de esas capas, un desgaste de tiempo y de recursos.
Se trata de servir a la canción, no de usar la canción para proyectar todo lo que traes. Cada cosa que le pongas debe estar ahí porque la canción de verdad lo necesita. Y eso no se aprende con un tutorial: se logra con experiencia, práctica y prueba y error.
Falta de manejo de dinámicas
Dentro de este mismo punto está el manejo de dinámicas. A mí me encanta la música intensa, bien punchada, pero para que ese impacto funcione necesitas contraste: o empiezas muy abajo para llegar a un clímax, o tienes un clímax y luego bajas por completo, te mantienes en algunos escalones y vuelves a subir la potencia. El error es mantener el máximo todo el tiempo. Lo contrario también falla: canciones que se sienten como que nunca despegaron, que se quedaron siempre en el mismo lugar y les faltó soltarse, aunque sea en los últimos 30 o 40 segundos. Eso no se arregla ni en edición ni en mezcla; viene desde la composición y el arreglo.
3. Grabaciones de mala calidad por falta de preparación
Aquí hay varios puntos. El primero es el músico. No hablo de un músico de sesión súper profesional, sino de que la ejecución se haga bastante bien. Donde más se nota es en un baterista: si vas a meter batería real, necesitas que ese baterista sea realmente bueno en lo que hace. No que haga fills súper complejos, sino que lo que toque lo toque de manera muy efectiva. Aunque se pueden hacer maravillas en la edición e incluso en la mezcla, ese no es el objetivo: necesitamos que desde la ejecución venga con buen nivel.
El otro punto son los instrumentos en buen estado:
- Platillos de buena calidad: no la gama más barata ni los que vienen de exhibición con la batería. Yo uso mucho la serie intermedia de Sabian (la serie S). No te va a dar el sonido que quieres con la línea más básica, por más ecualización y edición que le metas.
- Cuerdas nuevas: en guitarra y sobre todo en bajo, cambiar las cuerdas transforma el sonido. La gente se sorprende de lo distinto que suena sin meterle nada de procesamiento. Si a eso le sumas lo que se puede hacer en edición y mezcla, lo llevas a otro nivel.
Todo parte de lo mismo: hay que empezar de una buena fuente en la grabación.
4. Una voz mal afinada
La voz que no está bien afinada difícilmente va a alcanzar un sonido profesional en la postproducción. Hay géneros donde el efecto de autotune súper robótico está aceptado y hasta se busca, pero esas son excepciones. En la mayoría de los géneros los afinadores en edición o en tiempo real trabajan bien, pero siempre tienen que partir de una buena afinación natural del vocalista. No perfecta (la perfección casi no existe), pero mientras más cerca esté del punto exacto, más sutil será la corrección. Cuando el vocalista no cantó lo suficientemente afinado y le metes un afinador, se nota: suena ultra procesado y eso le resta calidad a toda la producción.
5. Mezclas súper procesadas
Yo no estoy en contra de hacerle crank a los faders. Si tienes que ecualizar brutalmente, hazlo; si tienes que comprimir muchísimo, hazlo. El problema es cuando haces todo eso para mitigar o disfrazar errores que vienen de la producción. Yo proceso agresivamente cuando quiero destacar un sonido, no para parchar lo que no se hizo bien.
- Una batería con un exceso de reverb porque la ejecución fue mala solo enmugra la mezcla.
- Una voz mal afinada a la que le avientan chorros de delays y reverbs para disfrazar termina volviendo la mezcla una porquería.
- Querer sacar brillo o graves de donde no existen (trepando el ecualizador en la parte alta o metiendo un saturador de armónicos) genera sonidos raros. Ese brillo debía venir desde los platillos o las cuerdas; esos graves, desde el bombo o el bajo. La mezcla solo maximiza lo que ya está ahí.
Recuerda que cada procesador que metes (ecualizador, compresor, saturador) afecta y en cierta forma destruye el sonido. Procesar agresivo para maximizar algo que ya suena bien es perfecto. Hacerlo para corregir lo que no se resolvió desde la producción dirige tu mezcla directo a sonar amateur.
Lleva tus mezclas al siguiente nivel
Ahí tienes esas cinco razones. Seguramente hay más, pero estas son las más comunes. ¿Con cuáles te identificas? Lo más importante es que implementes lo que te comparto aquí y observes cómo, poco a poco, empiezas a lograr resultados que jamás pensaste que podrías alcanzar.
Si sientes que el punto de la mezcla es el que más se te complica (sobreprocesar, no saber cuándo parar, no lograr ese sonido profesional en la etapa final), en mi Curso de Mezcla Profesional te enseño a procesar con intención: cuándo ser agresivo para maximizar y cuándo detenerte para no enmugrar tus canciones. Es el camino para dejar de parchar y empezar a mezclar de verdad.