Cómo hacer que la voz asiente en la mezcla
El truco para que la voz se integre en tu mezcla y no se despegue no es EQ ni efectos: es compresión vocal agresiva. Te lo muestro.
Lograr que la voz se asiente en la mezcla y no ande flotando por encima de todo es una de las cosas con las que más se batalla cuando vamos iniciando. A veces la voz suena muy fuerte, a veces muy baja, y nunca termina de embonar donde debe estar. En el video de arriba te muestro el truco clave para resolverlo, y te adelanto algo: es mucho más simple de lo que crees. No necesitas más capas, ni más efectos, ni curvas de ecualización súper elaboradas.
Yo mismo batallé con esto durante mucho tiempo, así que si te está pasando, tranquilo: tiene solución y no es complicada.
El error común: creer que es un problema de ecualización
Cuando la voz no se integra, lo primero que mucha gente piensa es que se trata de ecualización, de generar una curva especial que le abra un espacio a la voz entre los demás instrumentos. Y no. En el ejemplo del video, una canción de Funk, la batería está tronada y bien presente, el bajo está presente, las guitarras, el teclado, las armonías vocales de una mujer... todo está presente y nada se estorba entre sí. ¿Y sabes qué? No me la pasé cuidando frecuencia por frecuencia para lograrlo.
Claro que apliqué algunos filtros básicos. Por ejemplo, la voz no tiene ningún caso que participe debajo de los 100 Hz más o menos; si tiene algo por ahí abajo ni se va a escuchar, porque el bajo, las guitarras o el bombo lo van a tapar todo el tiempo. Entonces mejor lo quitamos, le hacemos su espacio y listo. Pero eso es distinto a irte a la parte medio gurú de armar una curva especialísima para la voz.
No digo que esas técnicas no sirvan. Digo que generalmente complican las cosas, y por experiencia te lo aseguro: mientras menos procesamiento tengas que aplicar, mejor. Es menos destructivo. Si al final de verdad se requiere subirle a un compresor o a un ecualizador, se hace sin miedo. Pero eso de forzar soluciones rebuscadas tendría que ser un caso muy extremo. Yo prefiero hacerlo simple y que funcione de manera general.
El verdadero responsable: el compresor
¿Quién hace la magia de mantener la voz donde debe estar? El compresor. Él es el que se encarga de eso. El problema es que muchas veces lo hacen ver como algo complicadísimo, y encima hay un montón de gente advirtiéndote que cuidado con cuánta compresión aplicas porque puedes sobrecomprimir y destruir el track.
La verdad es que esa advertencia no tiene tanto peso, porque al final lo que cuenta no es cuánto mueves los controles, sino cómo se escucha lo que estás haciendo. Eso es lo más importante, y aplica para todo: para ecualización, para saturadores y, por supuesto, para el compresor.
Sobre el ratio: no hay número mágico
Vas a oír por ahí que una compresión de 8:1 o 10:1 ya es agresiva. Decir eso es irresponsable, e incluso ignorante, y me incluyo porque yo mismo lo he llegado a decir. ¿Por qué? Porque nadie puede saber cuánto ratio necesita un track sin conocer primero qué material es y qué dinámica tiene. No se puede afirmar que 8:1, 20:1 o 2:1 es agresivo en abstracto; depende 100% de lo que estés tratando.
En el ejemplo del video estoy usando una relación de 70:1. Sí, le estoy haciendo crank al ratio, porque lo que quiero es que la voz ya no tenga tanto rango dinámico y yo la pueda colocar donde se me dé la gana, sin que estorbe a nadie y con un volumen siempre parejo.
Cómo dejé la cadena vocal, paso a paso
Para el procesamiento de la voz uso un plugin que me encanta, el SSL Omni Channel (una maravilla). Dentro de esa cadena, así quedaron los ajustes que importan:
- Ecualización: algo ligero de un lado, nada rebuscado. No es la estrella del show.
- Ratio: 70:1. Para mí es el parámetro más importante, más que el threshold.
- Threshold: lo bajé más o menos; en mi caso pesó mucho menos que el ratio.
- Ataque: más o menos rápido. No lo quiero tan rápido.
- Release: relativamente rápido.
Y eso es todo. Nada del otro mundo. La clave estuvo en controlar la dinámica, no en llenar la voz de procesos.
La prueba: prende y apaga el compresor
Cuando en el video apago el compresor, la diferencia es brutal y muy obvia. Sin compresión, algunas notas se venían hacia el frente y se escuchaban de más, mientras que otras quedaban completamente perdidas: la voz se iba lejísimo. En los coros pasa clarísimo, la voz de repente se traga la mezcla, de repente está y de repente no.
Con el compresor encendido, en cambio, la dinámica se reduce un montón y aun así no suena destruida. Al contrario: suena compacta, funcionando, con la claridad que necesita para tener ese equilibrio en la mezcla. Esa es la meta.
La idea que te tienes que llevar
Para lograr un balance en el que la voz siempre se escuche clara, lo más importante no es la ecualización, ni los efectos, ni el balance del resto de instrumentos. Lo más importante es la compresión que le aplicas a la voz. Necesitas una compresión lo suficientemente agresiva como para poder poner la voz exactamente donde tú quieras, que siempre se escuche sin opacar a los demás y sin que ella misma sea opacada.
No es un truco de EQ, no es un truco de balance, no es un truco de efectos: es única y exclusivamente una técnica de compresión vocal agresiva. Sus parámetros cambiarán según el género, la voz y la intención, pero la idea general es controlar la dinámica lo suficiente para tener la voz donde tú decidas. En algunos casos habrá que automatizar ciertas partes, no siempre, pero una buena compresión ya te resuelve el 80 o 90% del trabajo en la voz.
Un consejo extra: descarga gratis mi Referencia de EQ y Compresión. Es una tablita que te dice, para cada instrumento (bombo, tarola, toms, overheads, guitarras, bajos, voces), dónde aumentar, dónde disminuir y algunos parámetros de compresión. No es una regla absoluta, es una guía; pero cuando la tienes en la mente, moverte en tu mezcla se vuelve mucho más fácil.
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Si quieres dominar la compresión vocal y toda la cadena de decisiones que hacen que una mezcla suene profesional y equilibrada, échale un ojo a mi Curso de Mezcla Profesional. Ahí te llevo paso a paso, con criterio y sin complicarte de más, para que tus voces siempre se asienten donde tú quieras. Y si buscas entender toda la producción musical desde la base, mi libro Producción Musical: De Cero a Máster es un gran punto de partida. Nos vemos en el siguiente video.