El paso olvidado antes de mezclar tu musica

Grabaste tu cancion y quieres mezclarla ya. Este es el paso que casi nadie hace y por el que tu produccion no suena profesional.

Te armaste tu home studio, compusiste una canción, la grabaste (o hiciste un cover) y ya te sientes listo para mezclarla y que suene súper wow. Pues no, así no funciona la producción musical. En el video de arriba te explico el proceso que más gente ignora antes de mezclar, y que es justo la razón por la que muchas producciones no suenan profesionales. Aquí te lo resumo paso a paso.

Por qué tu producción no suena profesional (y no es el plugin)

Cuando yo empecé en esto cometí muchísimos errores. Grababa una canción, seguía metiendo cosas encima, luego me lanzaba a mezclar y terminaba con un desastre en el flujo de trabajo. Veía videos, aplicaba mil técnicas y aun así no lograba el sonido que quería. Me tomó mucho tiempo entender lo que te voy a contar aquí.

La mayoría de la gente que ya lleva algo de tiempo y no suena profesional cree que le falta un plugin, el súper estudio o el súper equipo. Pero no: en el 80% de los casos la falla está en la preparación que va después de grabar y antes de mezclar. Son tres puntos clave.

Punto 1: edita y cuantiza la batería antes que nada

La batería es la base de todo, y aquí es donde más gente falla. Grabaron la batería y encima empezaron a meter bajo, guitarras y voces sin editarla primero. Error garrafal. Antes de grabar cualquier otro elemento, tu batería tiene que quedar perfectamente en el tiempo.

No todas las baterías se tratan igual:

En este punto no necesitas ponerle samples ni triggers todavía (aunque yo soy fan de usarlos como parte de la edición). Lo que queremos es una batería perfeccionada en el tiempo, consistente. Y quítate de la cabeza el mito de que una batería cuantizada suena robótica: si fue grabada por un buen baterista y editada correctamente, no suena robótica. Con esa base bien lista, todo lo que grabes encima (bajo, guitarras, pianos, voces) va a sonar mucho mejor. Grabar sobre una base inconsistente o desfasada hace que corregir después sea muy difícil y la producción termina sonando a porquería.

Punto 2: sincroniza todos los elementos con la batería

Una vez que grabaste todo sobre esa batería bien editada, sigue la sincronización. No es solo limpiar, quitar ruidos y corregir cositas: hay elementos que necesitan ir perfectamente sincronizados o la producción pierde fuerza y consistencia. Este es, precisamente, el paso más olvidado antes de mezclar. Muchos graban, editan a medias y se lanzan a la mezcla. No lo hagas hasta tener una edición correcta.

El caso más importante es el bajo con el bombo. Si el bombo golpea y luego entra la nota del bajo (o al revés), se pierde potencia y suena amateur. De hecho, que primero suene el bajo y después el bombo suele ser lo peor: suena gacho. Hay que alinear esas notas perfectamente, editando de una manera que no sea destructiva para el audio.

Lo mismo aplica a guitarras y teclados: las notas deben ir sincronizadas con los golpes de la batería, ya sea bombo o tarola, y con los hi-hats cuando hay punteos. A veces no llegas al 100%, pero mientras más cerca esté, mejor suena. Muchos softwares lo hacen de forma automatizada y tú solo corriges lo que no quedó del todo bien; también se puede hacer manual. El problema es que a la gente le da flojera, y por eso su resultado no es bueno. En el 100% de los casos hay que hacer este tipo de sincronización.

Punto 3: corrige el tono y la afinación de instrumentos y voces

El tercer punto es la corrección de tono y afinación, y no es solo para voces. Un bajo que acabas de afinar va perdiendo afinación conforme pasan los segundos; en la mayor parte del rango no lo percibe el oído humano, pero puede llegar un punto en que una nota ya no se escuche bien. Si no lo notaste al grabar, la edición es el lugar para corregirlo.

Los correctores de tono también sirven para instrumentos y deberían usarse en ellos. A veces algo suena desafinado y no sabes qué es: puede ser una nota del bajo que no se pisó bien, o cuya afinación ya venía mermando. Se puede corregir siempre que esté en un rango todavía aceptable.

Un consejo importante sobre rendimiento: no confíes solo en afinadores en tiempo real. Mientras más tengas corriendo, más potencia le quitas a tu computadora y más lento va todo. Si haces la mayor parte de la afinación desde la edición e imprimes los tracks, los dejas listos para la mezcla y aligeras la carga de tu equipo.

Ojo con los límites: la parte armónica de una guitarra (varias notas juntas) es casi imposible de afinar en edición y suele salir mal. Pero una parte melódica, un solo o un arreglo sí los puedes corregir hasta dejar el tono prácticamente perfecto.

El resultado: mezclas más rápidas y profesionales

Si aplicas estos tres puntos siempre, antes de mezclar, tus producciones van a sonar a otro nivel. Te darás cuenta de que con poco procesamiento (algo de ecualización y compresión) las cosas ya suenan bastante bien, y de que en lugar de pelear días o semanas con una mezcla, en un par de horas dejas la producción prácticamente lista para masterizar y liberar. Un trabajo bien hecho de grabación y edición hace que la mezcla suene bien incluso antes de meterle procesamiento.

Lleva tus mezclas al siguiente nivel

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